La lucha es nuestro único espacio de libertad
es la traducción del euskara al español que la RED VASCA ROJA ha hecho del magnífico, emocionante y ejemplar artículo del militante de SEGI Araitz Zubimendi titulado Borroka da gura eremu libre bakarra y publicado en GARA el 15 de marzo de 2002.
LA LUCHA ES NUESTRO ÚNICO ESPACIO DE LIBERTAD
Por someramente que sea, los miembros de SEGI os queremos hacer llegar a l@s padres y madres los sentimientos que llevamos dentro y que no solemos expresar en las conferencias de prensa. Los derechos de este pueblo, la opresión de l@s jóvenes y cosas parecidas han sido las reivindicaciones que se han oído con frecuencias de nuestros labios. Pero hoy os queremos explicar, o al menos lo intentaremos, cómo vivimos la lucha l@s compañer@s de SEGI y sobre todo, qué guardamos dentro en estos momentos.
Desde el momento en que comenzaron endurecerse a los ataques contra el movimiento juvenil, nos dimos cuenta de que uno de los objetivos de sus ataques era incordiaros a vosotr@s y haceros cambiar de actitud. Los Estados, más que darnos leña a l@s jóvenes de modo directo, pretendían hacer más difíciles las condiciones para la lucha indirectamente, a través de vosotr@s.
Comprendimos que el objetivo de la represión era que, por miedo a lo que les pudiera suceder a vuestr@s hij@s, os pusieseis en su contra e intentarais que abandonaran su compromiso: no dejándoles ir a las reuniones, poniéndoles trabas para que pegaran carteles, recordándoles la amenaza de la represión si asumían esos compromisos y chantajeándoles... En definitiva, conseguir por medio de la presión de los padres y madres lo que los txakurras no conseguían a palos.
Si los Estados han adoptado la decisión de dejar fuera de su ley al movimiento juvenil, l@s jóvenes tendremos que imaginar cómo luchar fuera de esas leyes. Como hicisteis much@s de vosotr@s en el franquismo, nosotr@s tampoco abandonaremos nuestra lucha; y mucho menos porque unas leyes que no son nuestras así nos lo ordenen.
Cierto es que vivimos bajo la amenaza ininterrumpida de los Estados, que estamos en el punto de mira de la represión. Para much@s de vosotr@s, seguramente, la cosa peor que os podría pasar es lo que nos pudiera traer a nosotr@s esta situación; algo que de una forma u otra y por encima de todo habría que evitar, por tanto. Pero para l@s militantes de SEGI hay formas de sentirse más pres@s que en la cárcel. Aún más, estamos convencidos de que estar en el punto de mira de la represión puede ser una forma de sentirse libres. De hecho, en nuestro pueblo, en este pueblo en el que casi todo está prohibido, el único espacio de libertad que nos queda a l@s jóvenes es la lucha.
La lucha nos da nuestra riqueza, y no el dinero. Nos llena pensar en la libertad de nuestro pueblo, y eso, más que ninguna otra cosa, es lo que da sentido a nuestra vida. No nos sentimos sól@s. Aunque eso nos obligue a pasar ciertos momentos encarcelados o escondidos, siempre nos hemos sentido rodeados de gente, porque un fuerte sentimiento colectivo supera a la soledad física.
Vuestr@s hij@s son muy ric@s, en el sentido en que nosotr@s lo entendemos. Vuestr@s hij@s son oro, aunque para nosotr@s el oro no tenga en absoluto valor frente a tantas otras cosas. Dejar a un lado nuestras ideas y abandonar el punto de vista desde el que entendemos la vida sería la muerte para nosotr@s. Vivir bajo las reglas que ha puesto hoy en vigor el sistema sería para nosotr@s como el oxígeno que se le pone a un enfermo para que siga viviendo artificialmente. La vida biológica de un sistema de muerte que tiene como fundamento la renuncia, el miedo y la opresión.
En SEGI hemos aprendido a trabajar en grupo. Lejos del protagonismo, el personalismo y la competitividad que predominan en tantos otros lugares, hemos aprendido a trabajar y a vivir en grupo. Funcionando como colectivo, tod@s somos hábiles en nuestro terreno, tod@s tenemos algo que aportar, sin negar nuestra identidad ni nuestra forma de ser. La complementariedad de unos con otros es la clave del éxito de SEGI y del Movimiento Juvenil.
En ningún lugar existe, al parecer, un movimiento juvenil semejante. En el extranjero nos preguntan una y otra vez qué hacemos para tener tanta fuerza, pero nuestra respuesta les parecía demasiado simple: que creemos en nuestro trabajo, sin más. Además, intentamos vivir y pensar como colectivo, en grupo, como un pueblo. De ahí y sólo de ahí es de dónde sale todo lo demás.
Hace un año, cuando encarcelaron a l@s compañer@s de HAIKA, preguntamos a sus parientes por su situación y esto fue lo que nos contestaron: que estaban bien, que estaban cantando en los calabozos de la «Audiencia española». En aquellos momentos a much@s de nosotr@s se nos puso carne de gallina. Al cabo de un año hemos preguntado lo mismo a los parientes de l@s encarcelad@s esta semana y la respuesta que les han dado sido clara: «Decidles que sigan adelante con todos los objetivos y proyectos que teníamos, que ahora es más importante que nunca, y que no nos podrán parar».
Cumpliremos vuestro mandato, no tengáis duda. Un abrazo revolucionario a cada un@ de vosotr@s: Gartzen, Mikel, Egoitz, Patrik, Alejo, Igor, Olatz, Olatz, Jabu, Igor, Ugaitz, Kafe, Garazi, Aiora, Asier, Gorka, Harkaitz, Asier, Xabier, Unai, Dabid, Aiboa, Ainara, Iker eta Aitziber. ¡Aúpa vosotr@s! ¡Aúpa nosotr@s y l@s nuestr@s!
Araitz Zubimendi -- SEGI